El mejor de los masajes con final feliz.

  Ellos escriben

 


El mejor de los masajes. Con final feliz


 


No era la primera vez que iba, pero sí la primera vez que me pasaba. Hacía ya dos años que iba a una masajista profesional cada mes para quitar esos dolores molestos que me salían alrededor del cuello y por la espalda. La masajista era una chica joven, pelo largo y moreno, y siempre lucía en una bata blanca cerrada y unos taconazos negros. Despertaba un gran morbo, para qué negarlo.


La cuestión es que en uno de esos masajes que me dejaban en otro mundo, me puse a imaginar lo que sería sentir esas manos deliciosas sobre mi pene. Así que de tanto imaginar fue irremediable sentir una tremenda erección. La masajista, al terminar, me dijo que me podía levantar, yo nervioso traté de oculta la notoria erección, pero ella se dio cuenta.


- Creo que aún no hemos terminado, túmbate – me dijo con una pequeña sonrisa.


Me tumbé boca arriba y ella me quitó la toalla con la que se tapaba mi polla. La erección estaba a tope. Ella fue a echarse en las manos un poco del aceite que usaba para dar masajes y volvió con las manos bien lubricadas para comenzar a masajear mi polla con ambas manos.


Mientras con una subía y bajaba por mi tronco, la otra jugueteaba con mi capullo, haciendo que me pusiera a mil en cuestión de pocos segundos. Con la yema de los dedos dibujaba unos pequeños círculos por mi capullo haciendo que la sensibilidad fuera aún mayor. Mi pene estaba suave y sentía sus lentos movimientos arriba y abajo.


- ¿Quieres imaginarme encima de ti? – me dijo al oído.


Me la comencé a imaginar sin su característica bata, subida encima de mí, mientras mi polla entraba suavemente por su lindo coño, al igual que estaban haciendo sus manos. Esto hizo que mi corrida no se hiciera esperar. Ella se limpió las manos y antes de irme me dijo que esperaba que volviera para otro masaje.


 


Envaido por: Anónimo


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