El amigo de mi hermano me hizo gozar.

  Ellas Escriben

 


David era el guaperas amigo de mi hermano, es tan atractivo. Siempre que viene me pilla mirándole, un día que mi hermano se iba a recoger un paquete en correos,  y él se quedaba arreglándole el ordenador. Que vete tú a saber quién se las arregló para que ese ordenador no funcionase ese día. Cuando mi hermano se fue por la puerta, eche el pestillo, me busque mi mejor vestido y le pedí que me subiera la cremallera. Si esto no funciona, me rindo.


- David, puedes subirme la cremallera, por favor, tengo una cita muy importante en media hora.


- ¿Ah sí? ¿Y se puede saber con quién has quedado para ir tan elegante?


-Eso es cosa mía – le contesto guiñándole un ojo.


Noto como sus manos se posan sobre mis caderas y, me susurra al oído:


- Dan ganas de jugar contigo pequeña, ya me gustaría ser yo el afortunado que pueda probarte.


 


No me lo puedo creer, no creí que por fin llegara este momento en el que David me diese una mínima señal para lanzarme. Sin pensarlo un segundo y sin la cremallera aun subida me vuelvo hacia él, y le beso el cuello, mientras le susurro al oído:


- ¿Te gustaría ser el afortunado?


- Si me das permiso pequeña, te hare disfrutar como nunca.


 


Madre mía como negarse, quien le iba a negar algo a David. Asiento como una tonta y encogiéndome de hombros le vuelvo a susurrar:


Llevo tiempo queriendo esto, así que no me hagas esperar más.


El me coge de la mano y se tumba en la cama:


- Vamos pequeña. Ven aquí. Arrodíllate frente a mi cara y dame tu coñito.


Siento como su boca pasea por mi sexo. Lo lame. Lo chupa. Lo succiona y siento como con sus dientes me da pequeños mordisquitos que hacen arrancarme un jadeo de golpe. Estoy totalmente a su merced y tan excitada que noto como mis fluidos resbalan por mis muslos.


- Túmbate sobre la cama pequeña.


El coge su lata de coca cola y echa un poco sobre mi sexo y empieza a degustarme. Sentir ese frescor, ver como vuelve a hundir su cara entre mis piernas, es algo que no podría describir, esta excitación, su lengua, su mirada, todo en él me vuelve loca


- No pares por favor… sigue…


Sin esperarlo, mete un dedo dentro de mí. Luego dos…


- Me gusta…oh…si….no pares….


De pronto escuchamos la puerta, y con las pocas fuerzas que me quedan me voy directa al baño. No puedo creer lo que acaba de pasar, quiero más. Esto no puede acabar aquí. Salgo del baño y me voy hacia mi cuarto, quitándome el vestido, el cual declaro mi favorito de por vida.


Y cuando estoy en ropa interior, escucho como alguien abre la puerta


- Pequeña, ven un segundo.


Como una tonta hago lo que me dice, y este susurra en mi oído:


- Que sepas que la próxima vez que te vuelva a pillar sola, ni tu hermano va a detenerme, ni tú te irás sin correrte en mi boca.- Dice guiñándome con una sonrisa picarona.


 


Enviado por: Anónimo

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